Transformado en la misma imagen
Y todos nosotros, con el rostro descubierto, contemplando la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen. Porque esto procede del Señor, que es el Espíritu.
2 Corintios 3:18

Como los girasoles
¿Alguna vez has visto un campo de girasoles? ¡Estas increíbles plantas pueden crecer hasta tres metros de altura! Su grueso tallo es lo suficientemente fuerte como para sostener la cabeza de la flor, que puede alcanzar los 30 cm de diámetro. Un campo lleno de estas brillantes flores doradas parece irradiar luz. Pero lo más sorprendente es que cada girasol mira en la misma dirección. ¿Sabes por qué? No es porque el agricultor haya usado tutores durante el proceso de cultivo. No, sucede automáticamente debido a una ley natural llamada heliotropismo. Antes de que la flor comience a florecer, el tallo se dobla y gira hasta que la flor queda orientada hacia el sol. Este movimiento le permite capturar la mayor cantidad de luz solar posible hasta que esté completamente madura.
Es una imagen hermosa y un ejemplo poderoso para nuestras vidas: los cristianos no progresan esforzándose por seguir ciertos principios; crecen volviéndose a Jesús, la luz del mundo.
Los girasoles crecen porque miran hacia el sol. Primero, miramos a Jesús muriendo en la cruz por nuestros pecados, y nacemos a la vida eterna. Luego, dirigimos nuestra mirada hacia él diariamente (orándole y leyendo su Palabra, la Biblia), y esto gradualmente nos transforma y nos hace cada vez más semejantes a Cristo… hasta el día en que regrese, seremos como él, de una manera perfecta. Entonces «lo veremos tal como es» (1 Juan 3:2).
Nathanaël
La buena semilla
Jueves, 16 de julio de 2026
